La luz es vida. Y cuando el Sol desaparece, buscamos que las sombras, las tonalidades, los elementos en la penumbra nos ayuden a que nuestro jardín o terraza siga dando vida. Estos espacios nos permiten un juego divertido y apasionante. Dotemos de personalidad y de fuerza aquellos rincones que a la luz del día nos pasan desapercibidos… Dejemos que por la noche tengamos una personalidad propia… diferente…